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Durante siglos, las piedras preciosas, tanto en estado puro como incorporadas artísticamente a las joyas, han sido un símbolo de valor y permanencia. Han demostrado ser resistentes a muchos de los riesgos a los que podrían enfrentarse otras inversiones. Esta solidez frente a influencias externas, fluctuaciones de precios e incluso inflación hace de las piedras preciosas un medio preferido de protección de activos.
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Del mismo modo, la joyería de lujo de alta calidad, hecha a mano y a menudo engastada con piedras preciosas raras, se considera una forma óptima de inversión. Para los entendidos y entusiastas, estas piezas no solo representan un valor material, sino también un pedazo de historia y artesanía que puede transmitirse de generación en generación.
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Pero no sólo las piedras preciosas poseen esta singularidad. Los relojes de marca de alta calidad también se han consolidado como inversiones fiables.